La crisis que nunca se va

¿Cuántos años llevamos de crisis? ¿Y cuántas veces hemos escuchado a la Junta vanagloriarse de lo bien que han hecho las cosas en Andalucía? ¿Cuántos hace que el Gobierno de Mariano Rajoy viene diciendo que lo peor de la crisis ya ha pasado? Fue en 2014 cuando Soraya Sáenz de Santamaría decía aquello de que «ya se notaba la alegría en la calles».

Sin embargo nada de esto como habrán podido comprobar era cierto. La cara más terrorífica de la crisis la hemos visto en forma de desempleo y desahucios, los mismos con los que iban a acabar Podemos. Sin embargo el fin de la crisis que se ha anunciado más veces que la muerte de Chanquete nos muestra su otra cara. La de los recortes cada vez más patentes en la sociedad por no dar al servicio público la importancia que realmente tiene. La de una educación que se va de las manos, la de profesores que ven como cada vez les es más imposible controlar a sus alumnos y no por falta de autoridad si no de personal. Lo que desemboca no solo en fracaso escolar sino en el maldito acoso entre los propios alumnos.

Cuéntale que la crisis ya es historia a los profesionales sanitarios que hacen auténticos malabarismos para intentar cubrir los enormes huecos en la Administración Pública o a aquellas personas que no bastándole con las enormes listas de espera a las que tienen que hacer frente para coger una triste cama en el hospital se ven ahora amenazados por la posibilidad de tener que pagarla por no se qué conflicto entre la empresa sanitaria Pascual y la Junta de Andalucía.

Que se lo digan a aquellos que «disfrutan» de esos empleos limosnas en los que ni se ofrece una independencia económica para hacer frente al día a día ni se les asegura un futuro mínimamente tranquilizador. O a los que trabajan ocho horas pero cobran cuatro, al que tiene un accidente laboral y le aconsejan que diga que fue en su casa… A los opositores cada vez con menos ilusión porque las oposiciones brillan por su ausencia, a los mayores de cuarenta que a base de depresiones han asumido que nunca más trabajarán. A los que salen de sus carreras dispuestos a comerse el mundo y terminan trabajando en pubs, a aquellos que directamente no estudian porque no se ven motivados o a mis vecinos gaditanos que ven como sacarse un simple DNI es cosa casi imposible por la falta de personal.

Son las verdaderas caras de la crisis que nunca se va, del Sol que con un solo dedo se empeñan en tapar y de una realidad que seguirá recrudeciendose cada día más.

@ManoloDevesa

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