Si en 1992 hubiesen existido por parte del Ayuntamiento las puestas de sol con música como las de ahora, probablemente hubiesen sido un rotundo fracaso. Aquel verano, Cádiz se enfrentaba a una de sus mayores sequías. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y los Ayuntamientos de Cádiz, Algar, Conil, Chiclana, Chipiona, Arcos, Jerez, Medina Sidonia, Paterna, Puerto Real, El Puerto de Santa María, Rota, San Fernando, Sanlúcar y Trebujena tomaban una dura decisión que quizás concienció a más de uno de la importancia de las lluvias más allá de lo molestas que a algunos les pueda ocasionar: cortar el agua a las once de la noche.
Era marzo de aquel año cuando ese acuerdo cayó como un jarro de agua fría sobre los gaditanos. Aun así, en invierno seguro que sería más llevadero. Sin embargo la situación lejos de mejorar provocó una decisión más dura todavía: adelantar el corte de agua a las nueve de la noche hasta las siete de la mañana.
Lo cierto es que el pantano de Los Hurones, el cual se metió en nuestras habituales conversaciones diarias, se encontraba en un triste 20,05 por ciento de su capacidad. Por entonces, la sequía en Cádiz era la mayor que la provincia había sufrido en los últimos 85 años.
Con la llegada del verano se suceden escenas que, sin duda, han quedado grabadas en el imaginario colectivo gaditano. Las familias optan por dos opciones: abandonar la playa antes de las ocho de la tarde para ducharse a tiempo o directamente hacerlo en las duchas de las playas y así apurar hasta las nueve de la noche. De esta manera y con el champú o gel en mano, muchas personas se disponían a ducharse tras un largo día bajo el sol allí mismo. Aunque he de confesarles que aunque el índice de las personas que a día de hoy aún lo hacen es muy bajo, todavía existen.
En total, unos 750.000 gaditanos veían como a las nueve de la noche su suministro de agua quedaba cortado, con las consecuencias que ello acarreaba.
@ManoloDevesa