«El carnaval de hoy no es lo que era» Si usted no ha escuchado esa frase en estos días, o lo que es peor, no la ha pronunciado, permítame que le diga que no es usted de Cádiz. Porque es una frase que nos persigue año tras año cuando llega febrero. El peligro de la nostalgia cuando nos invade hasta el punto de limitarnos a la hora de disfrutar del presente. Nuestros recuerdos siempre permanecen intactos. Sobre todo los buenos que con el paso del tiempo los vamos magnificando. Aquella película, aquella canción o aquellos carnavales donde fuimos inmensamente felices los mitificamos de tal manera que nada podrá superarlos.
Que el carnaval de Cádiz ha ido cambiando es algo innegable. Pero es cierto que nosotros mismos también lo vamos haciendo a lo largo de nuestra vida. No es lo mismo disfrutar de unos carnavales con veinte añitos que con el medio siglo ya encima por ejemplo. Nuestras preferencias van cambiando en consonancia a nuestras propias circunstancias. Si antes uno se comía los churros después de aguantar toda la Final despiertos y enterarte de los premios, hoy no hay esa necesidad porque aparte de tener unas obligaciones diferentes a las de entonces como trabajo, hijos, una vida independiente, etc… la tecnología nos lo pone tan fácil como encender YouTube y ver la final cuantas veces queramos a los cinco minutos de emitirse.
Somos proclives a romantizar momentos y situaciones que muy probablemente los más jóvenes no lo entenderían. Estoy seguro que el hecho de que solo pudiésemos ver el carnaval el día de la Final y el resto tenerlo que hacer por la radio, les parezca un rollo a los más jóvenes porque pertenecen a la generación de la inmediatez y cero sorpresas. Hoy todo es previsible y al momento. ¿Para qué esperar si se puede ver ya? ¿Para qué ver un resumen de cinco minutos si en un reel lo puedes ver en treinta segundos?
El Carnaval ha cambiado y eso es indiscutible. Pero nosotros también. Cuando hablamos y con razón de la masificación de la fiesta sobre todo en la jornada del sábado de carnaval por la noche, estoy seguro que en el fondo muchos de los mismos que formaron parte de los botellones que ya existían hace años se callan que sencillamente hoy por hoy la noche ya no es para ellos, Que prefieren el día porque si hace una década, les parecía que la noche estaba para vivirla, hoy les puede parecer que está para descansar. Es lógico. Todo tiene una edad y un momento. Si a mí me dicen hace unos años que un día de ostionada o erizada yo estaría de visita por un pueblo de la sierra gaditana, me hubiese reído a carcajadas negando la más grande.
En nuestra retina intentamos guardar siempre los mejores momentos de nuestra vida descartando o suavizando los malos. Por eso siempre uno cierra los ojos y podemos ver aquel sábado de carnaval que tan bien lo pasamos con una ilegal que muy probablemente si la escuchamos hoy no nos parecería para tanto. Aquel año en que una buya en plena plaza de abastos nos atrapó y que hoy recordamos con una sonrisa por muy mal que en aquel momento lo pasásemos.
Por eso a veces cuando escucho hablar tan despectivamente del carnaval diciendo que ya no es lo que era antes, pienso que efectivamente no lo es, pero al igual que nosotros mismos. A día de hoy yo sigo disfrutando del carnaval a tope pero asumo que llegará el día en que deje de hacerlo y cuando eche la vista atrás y recuerde los carnavales vividos se me escape alguna lagrimilla pensando en lo tremendamente felices que fuimos entonces.
@ManoloDevesa