Está claro que la campaña de esta Navidad ha sido un rotundo éxito. No solo porque la teniente de alcalde de Fiestas y Carnaval del Ayuntamiento de Cádiz, Beatriz Gandullo, la haya calificado de “muy positiva”. Ya saben cómo son estos políticos… Sino porque en esta ocasión solo había que ver las calles y plazas de la ciudad donde se veía mucha más gente que otros años, para darse cuenta de que la iluminación, pese a las muchas críticas sobre todo en redes sociales, ha sido determinante para vivir una Navidad como hacía años que no la vivíamos. Otra cosa es el comercio donde al menos en el casco antiguo seguimos cortitos sobre todo de marcas potentes y conocidas que atraigan a más gente. En estos años se han ido marchando una detrás de otra sin retorno además. El último palo fueron las tiendas «Stradivarius» y «Sfera». Las dos entre la plaza del Palillero y Novena. Una auténtica pena.
Pues aún así y según un informe elaborado por Ximénez Iluminación a través del análisis de las antenas de telefonía móvil, la Navidad en Cádiz ha contado con la afluencia de 2.723.564 personas. Unas 73.609 diarias. Cifras que han tenido un impacto directo en las registradas en las oficinas de turismo municipales durante el mes de diciembre, registrando un récord histórico con 43.000 personas atendidas. 18.000 más que en el mismo periodo del año anterior. Me parece todo un logro porque más allá de las luces y las muchas actividades que el Ayuntamiento y Cádiz Centro han organizado, la oferta comercial al menos en el casco antiguo deja bastante que desear. No hay marcas potentes que te animen a salir al centro a comprar. Es más, el que lo hace, termina con una especie de frustración porque realmente no hay mucho donde elegir. Al final tienes que tirar para Bahía Sur o si quieres quedarte en la capital, El Corte Inglés donde al menos se concentran más marcas conocidas.
Habrá que abrir alguna vez el melón de que una ciudad no es más próspera por el número de terrazas llenas que uno vea, que parece que la hostelería es el único barómetro para comprobar si la ciudad funciona mejor o peor. El público demanda otras cosas también. Más variedad de comercios por ejemplo. Les prometo que salí una tarde dispuesto a comprar en el centro y lo tuve que dejar por imposible.
El camino es largo pero quizás este sea el correcto. Apostar e invertir en la ciudad. Cuidarla, mimarla e incentivar a toda esa gente que quiere emprender pero no se atreve porque invertir en Cádiz se ha convertido en los últimos años como elegir entre susto o muerte. Vamos que, entre usted y yo, el hecho que Cádiz se haya llenado en unas fechas donde el consumo es cada vez más feroz con la poca variedad comercial que tiene actualmente es como calificarlo desde luego en un milagro de Navidad en toda regla.
@ManoloDevesa