Heterosexualidad a hostias

Hace unos días veía a través de una red social un fragmento de aquel «Hablemos de sexo» que el maestro Chicho Ibáñez Serrador dirigía y que Elena Ochoa supo presentar tan bien a principios de la década de los 90. En él preguntaban a un grupo de ciudadanos por la transexualidad y me asombró y entristeció a partes iguales comprobar que las opiniones fueran ante todo respetuosas. La sombra de los cuarenta años de dictadura franquista había sido lo suficientemente larga como para que solo veinte años después a los españoles les costase entender todavía que una persona pudiese sentirse como quisiera sin tener que suplicar el respeto de los demás. Sin embargo en las respuestas del video que les digo noté un respeto por encima de la ideología de cada uno de los entrevistados que hoy no veo en la actual sociedad. Y eso fue lo que me entristeció.

Más de tres décadas después es triste comprobar cómo en redes sociales el acoso y derribo está más vigente que nunca. Prueba de ello son los terribles comentarios que por ejemplo tuve que leer semanas atrás en relación a Karla Sofía Gascón, primera mujer trans en ganar en Cannes. Comentarios que directamente incitaban al odio y a la burla retrocediendo setenta años al menos. Me acordé entonces de Bibiana Fernández, de Manolita Chen o en nuestra ciudad de La Petróleo o La Salvaora. Personas que pese a tener que romper barreras, consiguieron el respeto y el cariño de la mayoría de los ciudadanos. ¿Por qué entonces éste paso atrás con algo que parecía estar ya superado? La explicación está en la voluntad de una sociedad que decidía caminar hacia una España más plural y tolerante enterrando aquellos oscuros años de represión.

Hoy día el radical comportamiento de la sociedad no es más que el reflejo de la política que en la actualidad se hace en nuestro país. Las redes sociales y su anonimato no han hecho sino facilitar aún más esta radicalización. Que una persona con 80 o 90 años siga creyendo que ser gay, lesbiana, bisexual o transexual es algo anormal es hasta lógico por la alargada sombra de la que les hablaba al principio. Mi preocupación va más por esa gente joven que ha sido envenenada por los mensajes de una clase política que no sé si tiene menos de política o de clase.

Si con algunas reprobables excepciones la derecha española representada por el Partido Popular ha sabido entenderlo y prueba de ello es la celebración que en estos días han organizado sus gobiernos en ciudades por ejemplo como la nuestra, lo que la ultraderecha ha conseguido es que los que mantenían discursos homófobos (racistas y machistas también) hayan encontrado en ellos el apoyo que necesitaban para reafirmarlos. La evidencia de esta radicalización la tenemos en la última resolución por parte del tribunal de la Audiencia de Barcelona tras el ataque verbal con insultos y amenazas de un tipo a un joven homosexual en un bar. Por lo visto al individuo no le gustaba la vestimenta del chico y así se lo hizo saber increpándole y amenazándole: «te voy a hacer heterosexual a hostias… mejor que lleves un guardaespaldas, porque ahora cuando salgas, te voy a dar tal hostia que la mariconería se te quita”. Sin embargo y pese a este claro comportamiento homófobo y a los 18 meses de prisión que se le pedía, ha sido absuelto porque según la sentencia dice que no hay odio ni homofobia sino simplemente no le gustaba la manera en que iba vestido. Seguro que son los mismos que tienen «mushos» amigos homosexuales a los que tiene el detalle de respetarlos, que defienden – no sabemos muy bien de qué – el matrimonio entre un hombre y una mujer y reivindican todos los años por estas fechas el día del hetero.

Así que visto lo visto, a estos días de orgullo de un colectivo que durante décadas se tuvo que esconder del mundo por sentirse como se sentían, debía unirse esa parte de la sociedad que resiste a los bulos, modas pasajeras o influencer ultra y aquellos que no entendiendo a día de hoy conceptos tan nuevos como bigénero, pangénero, cisgénero o fluido, optan simplemente por respetarlos. Hacerlo por una convivencia mejor y una sociedad de la que sentirse orgulloso.

@ManoloDevesa

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