Así andamos. El edil de Vox en el Ayuntamiento de Mérida Francisco Piñol no ha hecho sino visibilizar lo que parece ser la realidad que rodea a la formación de Santiago Abascal en cuanto a su opinión sobre la homosexualidad. Ha sido en plena petición de la retirada de la bandera LGTBI del edificio consistorial al considerar que se incumple la ley. En el fondo su preocupación por no saltársela no es más que una excusa para dar rienda suelta a una homofobia que ya no se esfuerzan en disimular. «Porque si seguimos saltándonos la ley, el día de mañana vamos a ver la bandera de los pedófilos y nuestros hijos, mis nietos, pueden estar metidos en eso» ha dicho sin ningún tipo de complejos y confirmando una vez más la opinión de la formación de ultraderecha sobre la homosexualidad. Lamentable.