No hace falta hacer de turista para conocer los orígenes de muchos de los monumentos o bustos que uno encuentra a lo largo y ancho de tu propia ciudad. Si uno pasea por la Alameda se encuentra por ejemplo con el de José Martí, en realidad José Julián Martí Pérez. Y aunque aquella cancioncilla dijese eso de «La Habana es Cádiz con más negrito, Cádiz es la Habana con más salero«, lo cierto es que aunque el seno de su familia era española, José no era gaditano sino cubano, político y escritor. Uno de los principales líderes de la independencia de su país, fundador del Partido Revolucionario Cubano, que siendo muy joven ya mostró sus inquietudes por las ideas revolucionarias siendo condenado con solo dieciséis años a seis de cárcel por pertenecer a grupos independentistas. Su mala salud le sirvió para que lo indultaran.
Antes de ser deportado a New York donde se dedica por completo a la actividad política y literaria, también fue deportado a España, país al que coge un gran cariño y donde publica su primera gran obra, el drama «La adúltera». Aquí se licencia en derecho y filosofía por la Universidad de Zaragoza llegando a Cádiz en 1871. De hecho y según el historiador Ramón de Armas, se habla de la posibilidad de que Martí conociese en uno de sus viajes al mismísimo Fermín Salvochea. A Cádiz Martí llega como filibustero y colabora en numerosas publicaciones andaluzas. Este tipo de publicaciones le perseguirá durante toda su vida con colaboraciones en «La Revista Venezolana», «La Opinión Nacional de Caracas», «La Nación de Buenos Aires» o la «Revista Universal de México» durante su estancia allí fonde conoce a la cubana Carmen Zayas-Bazán con quien se casa.

Aparte de su faceta revolucionaria, Martí sorprende con la de escritor cuyos contenidos se apoyan siempre en su principal pasión, la política, dejando por ejemplo «Amistad funesta», su única novela que bajo el pseudónimo de Adelaida Ral, es publicada por entregas en el diario El Latino-Americano entre mayo y septiembre de 1885. Compone poemas como «Poética», «Mi poesía» o «Cuentan que antaño». El llamado «Versos libres» no ve la luz hasta 1913 cuando Martí ha fallecido.
Finalmente en 1895 parte al frente de un pequeño contingente hacia Cuba, pero es abatido por las tropas realistas. Tenía cuarenta y dos años.
@ManoloDevesa