Con la necesitada que está Cádiz de nuevas viviendas, el tema de las casitas bajas es un crimen en toda regla. Algo incomprensible que solo provoca la indignación de una parte de la población. La otra es capaz de excusar cualquier cosa. Indigna sobre todo cuando uno tiene que escuchar encima eso de que no hay ya apenas terrenos donde construir. Es ahí cuando mi mente se va entre otros lugares a esos terrenos en plena Avenida de la Sanidad Pública que llevan no sé la de años convertido en un improvisado aparcamiento donde la hierba crece y crece cada vez más dando una imagen nefasta de una Avenida tan concurrida como esa. Según contaba el Diario de Cádiz ayer y tras comprar hace un par de años una promotora gaditana 29 de las casitas bajas que aún quedaban en pie para construir una torre de 20 plantas donde tuviesen lugar 130 viviendas, finalmente no se podrá llevar a cabo ante la negativa del Ayuntamiento gaditano que haciéndose valer de sus derechos de gestión sobre ese suelo se quedará con el 70% del mismo. Esto no quiere decir que la promotora gaditana no pueda construir un nuevo edificio. Lo podrá hacer en el 30 % restante aunque ni tan alto ni con tantas viviendas como pretendía.
La decisión del Ayuntamiento según la concejala de Vivienda, Eva Tubío, viene dada por la decisión de construir «nuevas viviendas de protección». Algo muy de agradecer y celebrar incluso pero que de momento no hay fecha de comienzo. Se hará «en su momento» han dicho. Así que al paso que va la burra, me temo que nos queda por delante unos cuantos años más viendo cómo a los terrenos de las casitas bajas le siguen creciendo las hierbas convertido en un cada vez más cutre y abandonado aparcamiento. Lo dicho, un crimen en toda regla y los asesinados, como siempre, nosotros.