No se confundan. Que en pleno mes de diciembre optemos por explicarles el origen de la socorrida expresión «Armarse la marimorena», no tiene nada que ver con ningún villancico de esos que tanto se cantarán estos días. Porque esa MariMorena, que es como en algunos lugares conocen a la Virgen María, no tiene nada que ver con esta otra mujer de la que les vengo a hablar hoy. La protagonista indiscutible de esta frase. ¿Cuántas veces habremos exclamado eso de «Se armó la marimorena» para decir el terrible jaleo que se armó en un momento dado.
Para explicar su origen debemos irnos al Madrid de los Austrias, a finales del siglo XVI. Concretamente a una taberna regentada por Alonso de Zayas y su esposa María Morena. Una taberna cuyo mejor vino era reservado siempre a los mejores clientes con la fama que eso conllevaba. Sin embargo es a la llegada de un grupo de soldados a la taberna una buena noche que la cosa comienza a torcerse. Los hombres llegan sedientos y con ganas de empinar el codo. Así que le piden a María Morena su mejor vino. Ése del que todo el mundo habla que es reservado para sus clientes Vips. Ante esta petición, la mujer lo tiene claro: el mejor vino no puede ser para ellos. Así que no se corta mucho en negarles el reclamado caldo. Su negativa provoca entre los soldados una trifulca en la que según cuentan María Morena, mujer de armas tomar, es la que más reparte. La pelea es tal que no queda una sola mesa de la taberna viva. Un follón que llega a tomar tal trascendencia, que desde ese momento cuando queremos expresar que en algún lugar se ha armado una pelotera, decimos eso de «se ha armado la MariMorena»
@ManoloDevesa