Como el resto de España, Cádiz pasa por uno de los momentos más difíciles a nivel comercial. La pandemia del Coronavirus ha acabado con muchos negocios de pequeños empresarios que apostaron todo para ganarse la vida con él. El alto precio de los alquileres debe ser una de las causas de una actividad que podía considerarse de alto riesgo: montar un negocio. Sin embargo es cuanto menos curioso pasear por la ciudad y ver determinados locales completamente abandonados desde hace años. Locales que albergaron en su día negocios que se vieron obligados a cerrar y que nunca más se volvieron a abrir. ¿Qué ocurre con ellos? ¿Se prefiere dejar abandonados a alquilarlos más baratos o hay otra poderosa razón? ¿No podrían reconvertir los más grandes en bajos de vivienda? No son solo de particulares, los hay municipales o de empresas como Correos. Hoy paseamos por algunos locales abandonados de la ciudad…
Según podemos ver en nuestra galería de fotos, la primera imagen es la del local que durante un tiempo alojó a la cafetería Miami. Desde que en 2017 la cafetería decidiese cerrar, nadie más parece haberse interesado y no es para menos viendo en el deplorable estado en que se encuentra el inmueble al menos por fuera… La oficina de Correos en pleno barrio de San Severiano es todo un misterio. ¿Se imaginan ahí un bar que diese cobijo a los vecinos del barrio o los que entran y salen del apeadero que tienen justo enfrente? Lo mismo ocurre con los locales que se encuentran en todavía la Avenida Juan Carlos I. Locales que en su día fueron ocupados por una mercería y que se quedaron vacíos sin que nadie haya podido volver a tener acceso a ellos.
En la avenida y junto al parque de Varela, un bloque de pisos fue inaugurado hace tiempo con un pequeño local en la planta baja que no sido ocupado todavía por ninguna actividad. De hecho los ladrillos ocupan su fachada. En la propia avenida y por los alrededores de la cafetería Miami podemos ver como hay un local grande que permanece en alquiler desde hace tiempo. Y en la esquina de la calle Tolosa Latour hay un local que ha sido de todo: bar, ultramarinos y congelados. El precio del alquiler puede ser la causa ya que el local está bien ubicado en un lugar de paso y con un colegio de por medio con el considerable tráfico de personas.
En la calle Manuel Rancés hay dos locales unidos, uno fue una carnicería y otro un ultramarino que en tiempos de botellón era una mina de oro. La prohibición de los botellones debió afectarle mucho. Años después continúa cerrado y en un estado absolutamente deplorable.
¿Se acuerdan del pub Empire en la calle Rafael de la Viesca? Este caso es aún peor porque es todo el edificio el que está cerrado. Una auténtica pena con la falta de viviendas que hay en la ciudad. Llevan años esperando a que alguien le meta mano. Finalmente en la calle Valverde, el local donde durante mucho tiempo estuvo las oficinas de la Seguridad Social llevan vacías desde hace más de una década…
@ManoloDevesa









