El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz va a proponer la sustitución del nombre de la Avenida Juan Carlos I por el de la Sanidad Pública. Lo hace en medio de una semana marcada por la marcha del emérito Juan Carlos I al extranjero ahogado por las numerosas críticas tras las informaciones que han salido a la luz en los últimos meses.
Esta última decisión del equipo liderado por José María González también lo hace justo en la semana que ha tenido lugar una nueva dimisión en el equipo de gobierno gaditano, la de un desilusionado David Navarro y en medio de un debate que cada día está más en la calle: el cuestionado estado de la ciudad.
Sin embargo la decisión, por más oportuna que pueda parecer, no puede llegar en peor momento. Que la avenida Juan Carlos I esté predestinada a cambiar su nombre tras los últimos acontecimientos es algo comprensible y hasta lógico pero que se haga en un momento como éste es de una torpeza alucinante. Porque una ciudad a la espera de una crisis que mostrará su peor cara a partir de otoño, con una importante guerra abierta entre la policía local y el propio equipo de gobierno, las cada vez más continuadas críticas por el estado de algunas plazas y calles de la ciudad, la proliferación de cada vez más sin techos y el culebrón de la adjudicación del nuevo contrato de limpieza y recogida de basuras que parece no solucionarse jamás, una decisión cómo esta no hace si no evidenciar el desgaste de un gobierno que parece encontrarse en sus horas más bajas y que necesita alguna maniobra de distracción para disimular su cuanto menos polémica gestión. Que el cambio de nombre de la Avenida Juan Carlos I sirva al menos para que alguien del equipo de Gobierno se acerque hasta aquella zona de Puerta de Tierra y compruebe con sus propios ojos, el estado de abandono en el que la tienen.
@ManoloDevesa