El otro día paseaba por San Agustín cuando una chica sentada en una terraza junto a dos más me siseó: «Perdona ¿puedes hacernos una foto?» dijo extendiéndome su móvil sin mascarilla ni distancia de por medio. «Claro» respondí yo muy dispuesto a hacerle la foto. «Está la cosa como para coger móviles ajenos» afirmó la persona con la que yo iba. ¡Toda la razón! El verano nos transmite esa falsa sensación de que todo ha pasado pero no debemos confiarnos puesto que, sin ir más lejos, y según informaba ayer ABC, en Andalucía son ya 205 los casos confirmados, localizados en Málaga, Granada, Cádiz, Huelva y Almería. Concretamente 24 más que el pasado domingo.
La OMS lo viene avisando: La pandemia del Coronairus, lejos de terminar, tiene todavía mucho recorrido. Con los nuevos casos que van confirmándose, 1900 desde el fin del estado de alarma, es inevitable que la probabilidad de un nuevo confinamiento sobrevuele nuestras cabezas. ¿Soportaría nuestra ciudad a nivel económico un nuevo encierro? Si tras dos meses y medio, el comercio local ha tenido numerosas bajas ¿significaría eso la puntilla definitiva en una ciudad que sigue teniendo en el empleo su principal problema?
A pesar del lógico cansancio por la situación y las pesadas medidas de seguridad contra el Covid-19, lo importante es seguir extremando precauciones y estar alertas ante la llegada de turistas a nuestra ciudad. Aunque a veces demos la imagen de malage por negarnos a hacer una foto…
La necesidad por levantar la economía de una España que se ha visto muy perjudicada por la pandemia, lleva a tomar decisiones un tanto arriesgadas ¿debemos abrir las fronteras a pesar del claro rebrote que está sufriendo varios países entre ellos España?. Deberíamos preguntárselo a las empresas que agonizan debido a su dependencia del turismo y las consecuencias tan nefastas que tendría para nuestra economía el cierre de las mismas. Esto nos hace plantearnos una pregunta cuya respuesta casi podemos adivinarla ¿está la economía realmente por encima de la salud?
Hace tiempo que tanto a la sociedad civil como al empresariado y parte de la clase política se les acabó la paciencia. Sobre todo viendo el enorme daño que tras tres meses prácticamente parada ha producido la pandemia en España. Un nuevo confinamiento sería la puntilla a un país cuyas pérdidas a nivel económico serían incalculables y cuyo escenario sería del todo desolador. Repetimos lo que llevamos diciendo prácticamente desde mediados de marzo: nos enfrentamos a una de las situaciones más difíciles que nos ha tocado vivir. Lo es por la incertidumbre que nos provoca y el miedo a las consecuencias que nos dejará. Por eso ante esto y a la espera de una vacuna que nos de una cierta tranquilidad, insisto; responsabilidad y precaución. No hay otra.
@ManoloDevesa