El día que el Mentidero vio arder su droguería

Por más años que hayan pasado desde aquel trágico día, son muchos los que recuerdan aún el suceso que vivió el barrio del Mentidero en el año 1961. Ya ha llovido. Sesenta años prácticamente. Hasta aquel momento Cádiz debía vivir una jornada tranquila. La televisión ya había llegado a la ciudad de manera oficial y tras la colocación de una estación repetidora en Guadalcanal podía hacerlo además sin las interferencias habituales de la época. El equipo de La Viudita Naviera ya andaba por la ciudad dispuesto a grabar la película y la aparatosa caída de Lolita Sevilla desde la carroza de las Fiestas Típicas de ese año aún debía protagonizar muchas de las tertulias de bares y reuniones. Quien sabe si de eso hablaban los clientes del Bar Serrallo cuando de pronto se percataron del humo que salía de la droguería que por entonces se situaba en la esquina del Mentidero con la calle Veedor. Alarmados por lo que estaban viendo dieron aviso a los bomberos que pronto acudieron hasta allí.

El humo visible desde el mítico bar que aún hoy resiste el paso del tiempo no era si no el presagio de lo que la droguería guardaba en su interior. Cuando se abrieron las puertas, las enormes llamas sorprenden y asustan al barrio entero pero no los acobarda porque los vecinos no dudan en llenar cubos de agua con el objetivo de intentar apagar el fuego que devora la droguería. Pero aquello es imposible. La buena intención de los vecinos es insuficiente para un incendio que crece por momentos y que ni tan siquiera los bomberos de la ciudad son capaces de apagar las llamas por la poca fuerza del agua que sale de las mangueras. Así que deciden, viendo que aquello puede convertirse en algo mucho más grave, llamar a los compañeros de la Base de Rota y de la Carraca.

Son las doce de la medianoche cuando El Mentidero ve llegar a los bomberos americanos dispuestos a sofocar el incendio que amenaza al barrio gaditano. Así que junto a los de la Carraca y los de Cádiz, trabajan duro intentando dominar la situación hasta que sobre las tres de la madrugaba no lo reducen definitivamente. Tras el susto y la tensión vivida durante todo el día, el barrio del Mentidero duerme con el susto de lo vivido pero con la alegría de no haber sufrido ningún daño personal.

@ManoloDevesa

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