El eterno abandonado

Hay locales que desde luego están malditos. Aquellos que por más que abras negocios con toda la ilusión del mundo, están destinados a volver a cerrar. Y luego hay extraños casos como el local de Caramelo en la calle Ancha, que tras años cerrado ha sido ocupado por un supermercado, el del Corte Inglés en la Avenida y Acacias, donde por fin después de décadas se construirá un Aldi, o el de la plaza San Juan de Dios que lleva años cerrado a cal y canto a pesar de su inmejorable ubicación.

En aquel lugar hubo en su día un freidor, de esos que tanto proliferaron por la ciudad. Aparte de sus numerosas puertas repartidas entre San Juan de Dios y Sopranis, una pequeña ventanita situada en esta calle era el lugar desde donde uno divisaba el recién frito pescaito. Sin embargo tras cerrar el negocio y arreglar la finca donde se encontraba, el local quedó vacío sin la existencia de un cartel de contacto para la persona que pueda estar interesada en alquilarlo o comprarlo. ¿Qué tiene que ocurrir para que en una ciudad donde el terreno es más bien escaso un local grande y bien situado como el que os digo permanezca cerrado y prácticamente abandonado durante tanto tiempo? Sin duda, su recuperación sería un aliciente más para una plaza con tanta historia como la del Ayuntamiento.

@ManoloDevesa

Un comentario en “El eterno abandonado

  1. El local de San Juan de Dios, antiguo Velardes Plaza, no es tan grande, ya que antes el patio de la casa formaba parte del bar y despues de la obra, el patio a pasado hacer de las vivienda, por lo que el local se ha quedado con lo que era la antigua barra del bar

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