Como cada año, los alrededores de la iglesia de San José se volvía a llenar a tempranas horas, las ocho de la mañana ni más ni menos, con la misa de romeros. Era el preámbulo para el viaje de los rocieros hacia Almonte. Antes y una vez acabada la misa, marcharon hacia el casco histórico para visitar a la Patrona de la ciudad, ante la mirada de los típicos curiosos. Allí les esperaba Pascual Saturio.
Tras su visita al convento de Santo Domingo, los rocieros continuaron su camino ya con destino a Bajo de Guía donde en torno a las siete de la tarde tenían prevista su salida.
@ManoloDevesa / Fotos: Diego Santamaría