Si usted me lo permite, señor alcalde

Pues se acabó. Las luces del alumbrado extraordinario de Navidad parece que han acabado de instalarse casi en vísperas de la Nochebuena. Un tema que ha vuelto a despertar en Cádiz actitudes mucho más bruscas que las vistas por temas realmente más importantes para la ciudad. En eso tiene el alcalde toda la razón. Recordaba él en esa tribuna que escribía a modo de «mea culpa» que no vio esa indignación cuando Pepe Blas se ha negado en varias ocasiones a firmar el Bono Eléctrico Social. Puede ser. Pero permítame señor alcalde, que le haga entender humildemente bajo mi punto de vista el por qué de esta insólita y hasta peculiar manera de actuar del gaditano.

El maltrato de las diferentes administraciones hacia esta ciudad es cosa casi legendaria. Somos la ciudad más castigada por el paro. De aquí se fueron grandes empresas para no volver jamás y muy difícilmente llegan nuevas que apuestan por una ciudad que cada vez se hace más vieja. Las confrontaciones entre administraciones y partidos han sido el pan nuestro de cada día: Teófila Martínez e incluso usted se han topado con ese enorme muro llamado Junta de Andalucía que nos ha ido dejando proyectos inacabados, dignos de una ruta a estudiar y de promesas que han quedado en el baúl de los recuerdos.

Aunque reconozco que debemos ser una ciudad difícil de gobernar por nuestro carácter rebelde, es precisamente por lo anteriormente expuesto, que el gaditano ha tenido que aprender a pensar en pequeño y conformarse con las cosas del día a día. El hecho de que las luces de navidad no hayan estado a la altura de lo que su propio equipo de gobierno anunció ha desilusionado a muchos no ya por las luces en sí si no por lo que se traduce de la situación: que algo tan sencillo como un alumbrado navideño se le haya atragantado de cuatro años, tres… es para mosquearse un poco. Porque al final lo que recoge el gaditano es una especie de recochineo. Y de eso aquí ya vamos sobraos.

Yo jamás le criticaré que usted se vuelque con el Carnaval porque es nuestra fiesta grande pero sé de buena tinta que hay mucha gente a la que le canta un poco los numerosos problemas con unas fiestas, que dejando a un lado su carácter religioso, suponen una inyección para nuestro comercio. No me refiero a los propios gaditanos. Yo no voy a salir a comprar dependiendo de si hay más o menos luces. Se trata del efecto llamada. Con un campaña navideña potente podemos llamar la atención del resto de la provincia: que vengan a vernos y luego se tomen unos churros en la Guapa y un cafelito en la Marina. Que vayan al Mercado de abastos y almuercen por allí y se acerquen a los numerosos comercios que durante estos días intentan paliar las pérdidas del resto del año. Pregunte como estaban en el puente de la Constitución los comercios y las calles de Sevilla, Madrid o Vigo.

Sabemos que sacar algo como un Bono Eléctrico es complicado pero sabemos, porque eso también se palpa, su interés para que eso salga adelante. Que la oposición pone palos en las ruedas a costa de perjudicar a la propia ciudad es algo que, al igual que la corrupción, la ciudadanía ha normalizado por desgracia. El gaditano está hecho de decepciones: las que le provocaron el fraude del gran hospital, la reforma del Teatro José María Pemán, los numerosos descampados existentes en la ciudad durante años o la pérdida de grandes empresas que en su día nos dieron trabajo por citar sólo algunos ejemplos.

Por eso y aunque deberíamos mirar mucho más por todo lo nuestro, en algo tan sencillo como son las cosas del día a día o nuestras tradiciones aun mantienen la esperanza: un alumbrado, un pregón, un determinado acto público y hasta la inauguración de una tienda de ropas. Porque en los grandes proyectos hace tiempo que la perdieron. Espero que entienda la reacción y hasta el cabreo de los gaditanos como yo personalmente entiendo el suyo. Porque debe ser muy frustrante que aun invirtiendo 80.000 euros más como usted mismo ha informado en un alumbrado que con sus peros no ha quedado del todo mal, al final y por una mala organización, haya salido igual o peor parado que años anteriores.

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@ManoloDevesa

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