Entre nosotros

La irrupción del partido ultraderechista VOX en el parlamento andaluz es una realidad. Algo que se veía venir tras lo ocurrido en el resto de Europa. «Yo no creo que salga VOX» decían algunas voces. Los comentarios estaban en la calle porque tras lo ocurrido en nuestro país hace poco más de cuarenta años era impensable que hubiese gente capaz de votar por un partido con propuestas tan polémicas. «¿Quién va a querer votar a esa gente?» se preguntaba el país en medio de una incertidumbre que anoche mismo se desvelaba. «Los que se manifiestan en el Valle de los Caídos» aseguraban algunos inocentemente.

Sin embargo, la realidad nos ha mostrado que estaban más cerca de lo que imaginábamos. Estaban en aquellos como Juan, el vecino del quinto que miraba con sonrisa burlona las manifestaciones por la igualdad entre hombres y mujeres o Francisco que mientras te atendía en su pescadería, le parecía una auténtica deshonra que la bandera LGBT colgase de un edificio público aunque aquello significase el apoyo de las administraciones a un colectivo que continúa hoy día sufriendo la desigualdad. Estaba en Pepi, mujer entrañable y simpatiquisima pero sin embargo indignadísima con la llegada de inmigrantes porque lo importante para ella no es la persona sino la nacionalidad o el chistoso Carlos, siempre contando chistes machistas, de mariquitas o sobre defectos físicos pero enfadadísimo porque un humorista se ha sonado los mocos con su bandera… Ninguno de ellos estaban en el Valle de los Caídos defendiendo a un dictador. Al menos no físicamente… Estaban entre nosotros, callados prudentemente mientras metían su papeleta en la urna.

Si nada lo remedia, los ultraderechistas entrarán, no solo en el mismo Parlamento que quieren hacer desaparecer, sino en el propio Gobierno

Hasta ahora CIUDADANOS y PP, partidos radicalmente contrarios a pactar con la extrema izquierda, han sido esquivos pero no han negado en ningún momento que no lo vayan a hacer con la extrema derecha. Si nada lo remedia, los ultraderechistas no solo entrarán en el mismo Parlamento que quieren hacer desaparecer, sino en el propio Gobierno. Así de surrealista es la política. VOX no se ha cortado en afirmar que quiere eliminar las autonomías pero se presentan a ellas descorchando incluso una botella de champán por el éxito obtenido.

La irrupción del nuevo partido era algo que uno podía olerse. Es el fruto de la desilusión por la clase política. El voto del castigo y el enfado. Como en su día calificaron al que nació en las plazas españolas. Llegan nuevos tiempos para Andalucía. Tiempos en los que los cambios, tras cuarenta años de gobierno socialista, serán más que notorios. Nos toca observar y ser prudentes. Tomar decisiones pero siempre con la coherencia por bandera. La última de las opciones debe ser el enfrentamiento y el odio. No caigamos otra vez en el mismo error.

@ManoloDevesa

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