«No sé a quien votar. La verdad es que para mí son todos iguales y hoy día no me representa ninguno«. Cada vez que llegan unas elecciones escucho la misma frase. La decepción con la clase política en general lleva a muchos ciudadanos a no votar o, en el caso de hacerlo, emitirlos en blanco o nulo. ¿Qué son cada uno de ellos y qué consecuencias tienen?
El voto en blanco y sus consecuencias
Cuando un ciudadano/a decide votar en blanco su sobre está vacío. Pero esto no quiere decir que no sea válido. De hecho tiene su cometido a la hora del reparto de escaños. Como bien saben y según la ley D’Hondt, el sistema de cálculo proporcional utilizado en el sistema electoral en España, el número de votos válidos para conseguir un escaño no deberá ser inferior al 3%. ¿Qué papel juega entonces el voto en blanco? Pues que le dificulta el escaño a los partidos más pequeños ya que ese 3% se hará sobre el total de votos tanto a candidaturas como en blanco. De modo que ese 3% mínimo puede convertirse en mucho más dependiendo del número de votos en blanco que se emitan.
Imaginen que hay 1000 votos que han votado a las diferentes candidaturas y unos 200 que lo han hecho en blanco. Ese 3% ya no podría aplicarse a los 1000 sino a la suma de los dos (1200). De esta manera un partido pasará de los 30 votos (3% de 1000) para conseguir un escaño a 36. Por lo que perjudicaríamos sobre todo a aquellos partidos que andan cortitos y tienen dificultades para alcanzar ese 3%. Aunque a decir verdad, no es muy usual que se queden en ese límite.
El voto nulo y sus consecuencias
Por otra parte, el voto nulo se le conoce como el gamberro. Aquel en el que en vez de meter la papeleta los encargados del recuento se encuentran con un sinfín de posibilidades: desde una loncha de chorizo a alguna reivindicativa frase o papeletas de dos candidaturas diferentes. En ese caso, el voto se considerará emitido pero no válido por lo que no se tendrán en cuenta a la hora del reparto de escaños.
Explicados los dos tipos de votos, y espero que aclaradas sus dudas, es usted el/la que tiene la última palabra.
@ManoloDevesa