Tal y como muchos de vosotros habéis dicho, el Gaditano Misterioso de esta semana no era otro si no Rafael Alberti, quien como bien decíamos en nuestra primera pista, a pesar de su más que demostrado talento, la disciplina del colegio donde se educó provocó unos pésimos resultados académicos hasta el punto de que fue expulsado debido a su mala conducta. El colegio en cuestión era el de los jesuitas «San Luis Gonzaga» en El Puerto de Santa María.
La muerte de su padre provoca en Alberti sus primeros pasos de la faceta mediante la cuál puede ganarse la vida al escribir sus primeros versos.
A pesar de ser considerado un portuense de pro, en realidad Alberti proviene de una familia de origen italiano e irlandés. Una familia que se dedicaba al mundo del vino en Cádiz.
Tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, Alberti decide exiliarse. Primero se marcha a París, donde las autoridades francesas le tienen preparada una desagradable sorpresa: la retirada del permiso de trabajo por ser considerado “comunista peligroso”, ya que de todos es conocido su participación en revueltas estudiantiles, su apoyo a la Segunda República y su afiliación al Partido Comunista de España. Más tarde partirá hacia Buenos Aires.
Tras su exilio y la muerte del dictador Franco, Alberti vuelve a España en medio de una gran expectación. Se aprecia aquí un Alberti diferente que renuncia incluso a su escaño de diputado al Congreso en las listas del PCE, para continuar en Roma su trabajo como poeta y pintor. Comienzan los reconocimientos y se le nombra Hijo Predilecto de Andalucía en 1983 y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz en 1985. Ese mismo año comenzará a escribir sus famosas memorias bajo el nombre de «La Arboleda Perdida».
@ManoloDevesa