El día que Antonino acabó con la vida del buitre que sobrevolaba la ciudad

El pasado sábado los alrededores de la Playa de La Caleta eran testigos de la presencia de un buitre que no solo sobrevoló si no que tomó tierra atemorizando a todo el que por allí andaba y formando un revuelo de esos que tanto gustan en Cádiz.

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Por los alrededores de la playa de la Caleta se paseaba este buitre hasta que fue rescatado

El animal permaneció durante algo más de una hora por los alrededores de la playa hasta que finalmente fue inmovilizado por dos personas que iniciaron el protocolo para evitar dañarlo. Ya hace dos años el Ayuntamiento de Cádiz tuvo que informar de la presencia de buitres en la ciudad debido a que nuestra provincia es punto de entrada y salida de Europa de las rutas migratorias de las aves.

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Antonino llegó a posar con el cadáver del ave. Algo que hoy día hubiese sido criticado enérgicamente.

Sin embargo no es algo nuevo para Cádiz. Nos situamos en mayo de 1957. Eran otros tiempos nada que ver con los de ahora. Un buitre andaba sobrevolando la ciudad. No era el primero que lo hacía. Semanas atrás hubo que acabar en la plaza de España. En esta ocasión, el ave había hecho todo un tour turístico posándose primero en la plaza de la Catedral, en la Residencia y en la plaza de toros. Los niños dicen que se entretenían tirándoles piedras y demás. Por eso mismo, el buitre huía de un lado a otro de la crueldad de unos niños que se divertían agrediéndole.

Su destino no iba a ser mejor. Antonino enfundó su escopeta a la que era aficionado y se dispuso a ir en su busca para matarlo. Hablamos del año 1957 en la que no había ni muchísimo menos la conciencia animal que hoy parece que empezamos a tener. Pero el buitre no iba a ponérselo fácil y volvió a alzar el vuelto esta vez hasta el Hotel Playa. Fue ahí donde encontró la muerte.

Cuando el ave se vio acosado por un grupo de personas que le tiraban piedras y quiso alzar el vuelo, uno de los disparos de la escopeta que cargaba Antonino lo alcanzó desplomándose en el suelo. Las felicitaciones por la «proeza» no tardaron en sucederse. Dicen incluso que por la casa del hombre llegaron a pasar un gran número de personas para ver de cerca, ya muerto, al buitre que poco después disecaría a modo de trofeo.

@ManoloDevesa

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