El sueño me venció mirando el calendario. Sabía que mirando la fecha en la que nos encontrábamos, mi habilidad para viajar por el tiempo iba a retrotraerme hasta aquel 14 de abril de 1931 en la plaza de San Juan de Dios…
Con este despiste que me caracteriza, lo primero que pensé cuando los rumores sobre la dimisión del Rey y la proclamación de la República se repartían por todo Cádiz, fue exclamar un: “¡La que ha liado la Leticia con la Reina!”. Pero pronto me di cuenta de la fecha en la que estaba y del rey del que hablaban: Alfonso XIII.
El inconfundible murmullo de una manifestación a cuya cabeza se encontraban políticos como Rodríguez Piñero ó Emilio de Sola a favor de la República me llegaron a sorprender, sobre todo cuando a la altura de la estatua de Moret se deshizo sin ningún tipo de incidencias. El vibrador del móvil sonó avisándome por un amigo de que en el Gobierno Civil había una marea de personas con banderas tricolor ansiosa de saber que ocurría en Madrid. Con una desbordada curiosidad, me conecté a Twitter para comprobar que República ya era TT y que el Ministerio de la Gobernación comunicaría oficialmente la proclamación de la República en toda España. Con semejante “bomba”, corrí hasta San Juan de Dios dispuesto a contemplar el momento histórico que tanto había escuchado y nunca había visto.
Deseando ser testigos de primera mano de la proclamación del nuevo modelo de Estado, la plaza del Ayuntamiento se encontraba hasta la boca. Por otra parte y en ese arranque que tiene la derecha, Ramón de Carranza había decidido marcharse a su casa negándose a entregar el Ayuntamiento a un alcalde republicano. Así que el primer teniente, Antonio Millán, no tuvo más remedio que sustituirlo.
En ese arranque que tiene la derecha, Ramón de Carranza había decidido marcharse a su casa negándose a entregar el Ayuntamiento a un alcalde republicano
Abrí los ojos como platos al percatarme de que un grupo de personas trepaba por la fachada del consistorio ante mis atónitos ojos con el objetivo de colocar los retratos de los fusilados Fermín Galán y García Hernández. Mi móvil hacía horas extras ante las extrañas caras de algunos que me miraban incapaces de entender qué demonios hacía. De repente un nuevo bullicio me hizo suponer que el momento había llegado: mi reloj marcaba las 20.15 h. cuando Sola, Santander, Cancelo, Agustina Muñoz y Baras entraban en la plaza en medio de una inmensa expectación.
Cuando subieron al balcón principal para izar la bandera republicana, San Juan de Dios era un hervidero y mientras se arreglaba el traspaso de alcaldía, observé algo que me aturdió realmente: un nutrido grupo de personas se habían decidido a entrar al Salón de Sesiones para arrojar por el balcón el cuadro del Rey que ardería a los minutos entre los gritos de la multitud. No podía dar crédito cuando al volver la cara, numerosas personas iban arrancando los rótulos de calles y plazas con nombres monárquicos para pegar otros que habían dibujado ellos mismos a brocha. “¿Qué necesidad hay de estos estropicios si han ganado legalmente?” me pregunté mientras me alejaba de aquella situación.

Tras los acontecimientos vividos, al día siguiente Onda Cádiz me sirvió de perfecto escaparate para presenciar la constitución del nuevo Ayuntamiento en un especial presentado por Enrique Miranda, que lo mismo te hace una deconstrucción de una tortilla de patatas que te presenta el carnaval o un programa de música alternativa. Es el Jorge Javier Vázquez de la Bahía. En definitiva, gracias a ellos contemplé la designación de Emilio de Sola, a la cabeza de la manifestación prorepublicana el día anterior junto a otros compañeros, como alcalde de Cádiz.
Un acontecimiento que acababa como no podía ser menos con la banda municipal recorriendo las principales calles de la ciudad interpretando entre otras La Marsellesa. Fue eso lo que me despertó. Eso y la voz de Peñafiel gritando como un poseso: «Letisia no es reinaaa!!
@ManoloDevesa