Que dice Miguel Ángel Tamarit, el empresario imputado por el «caso del fuego» que sus declaraciones de ayer, dónde decía que en Cádiz era complicado invertir porque somos muy graciosos pero no trabajamos, eran en realidad un chiste malo. Que no estaba en su ánimo ofender a los gaditanos y que ha reconocido que sus palabras fueron «desafortunadas». El típico caso del bocachanclas de turno que para rematar termina diciendo que en Cádiz tiene buenos amigos. Todo un clásico. Por lo visto además de graciosos y flojos, este hombre se debe pensar que somos gilipollas para tragarnos sus disculpas de pacotilla.
Señor Tamarit, ademas de su cuestionada moral como empresario, me temo que también le ha traicionado su gran desconocimiento sobre la ciudad donde vivimos. Seguramente debe pensar que los numerosos proyectos que se iban a llevar a cabo en Cádiz por parte de diferentes administraciones públicas se quedaron parados porque nosotros con nuestra copita de moscatel en la mano y escuchando a la chirigota del Selu de fondo les dijimos: «Manolo pisha, no hace farta que hagáis un hospital nuevo (por poner un ejemplo). No vaya a ser más grande y vayan a necesitar más gente. Ni cursos de formación. Ese dinero os lo guardáis pa vuestros cojones«.
Se debe pensar que somos nosotros los que les decimos a los de su gremio: «Tu dame de arta en la seguridá sociá cuatro horita na má que yo te voy a trabajá con esta grasia que Dios me ha dao ocho. Y si hace farta dié. Cucha, como si no me quiere dar de arta ¿eh? y eso que te ahorras«. Estoy seguro que cuando ha visto las colas en el IFEF o la Subdelegación de Gobierno, las pocas veces que ha habido alguna oferta de trabajo o de cursos, se habrá pensado que eran las de las entradas del COAC ¿no?
Casi podría asegurar que con ese cerebro tan privilegiado que usted posee ha pensado que cuando alguien se levanta a las seis de la mañana a currar en Navantia por poner un ejemplo y no vuelve hasta las once de la noche es que probablemente ha quedado para ensayar con su chirigota, que aqui estamos sembraos. Que las depresiones de gente que yo conozco que se las ve y se las desea no es por la impotencia que le produce no encontrar trabajo si no porque probablemente a Martínez Ares no le dieron el año pasado el primer premio en comparsas. Que aquellos que están pruliempleados lo hacen como una gracia, porque aquí somos muy graciosos, y no por la necesidad de tener dinero dada la mierda de sueldos que se pagan hoy en día. A ver si se va a creer usted lo que dice el señor Rajoy. Que haya más trabajo no quiere decir que sea ni el suficiente ni de calidad.
Usted debe ignorar también que muchos de los de su gremio cometen auténticas atrocidades con el trabajador y que éstos callan porque hay que llevar dinero a casa. Que de eso mismo se aprovechan. La de gaditanos que con todo el dolor de su corazón abandonaron mi graciosa ciudad por trabajo, los que se siguen currando una plaza en una administración pública estudiando de sol a sol sabiendo lo que se cuece en ellas y la de gente preparada que miran con desesperación como otras sin tanta valía les quitan el puesto por puro enchufismo.
Caras y flojos hay en todas partes. Si no señor Tamarit, eche usted un vistazo a su alrededor. Se encontrará con empresarios explotadores sin conciencia alguna que trata a sus empleados con la punta del pie a pesar de ser ellos quienes cada día les levantan el negocio. Los que por ahorrarse dos perras tienen a sus trabajadores en unas pésimas condiciones exento de cualquier derecho. Los hay. No es ciencia ficción. Fíjese también como en el Congreso hay buenos elementos: los que se quedan dormidos en to nuestra cara, aquellos que van para tener sus cinco minutos de gloria o los que cobran de donde no deben. Ah, se me olvidaba: y los empresarios que se alían con ellos para llevárselo calentito también. ¿Sería justo que os tachase a todos por igual? Podría hacerlo y quedarme tan a gusto. Total, al día siguiente pido disculpas y todo olvidado ¿a que sí?
@ManoloDevesa