Cuando todo Cádiz despidió a MANUEL DE FALLA

Manuel había dejado España hace unos años. Aquel 28 de septiembre de 1939 había decidido poner tierra de por medio y comenzar una nueva vida en Argentina lejos de los momentos tan tensos que se vivían en el país poco después del final de la Guerra Civil. Se exilió allí, dicen, pese a los intentos del mismísimo Franco para que se quedase. No estaba de acuerdo con lo que estaba ocurriendo en su país y hasta prácticamente sus últimos días tuvo la ilusión de volver alguna vez.

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Un día como hoy, 14 de noviembre pero, de 1946 Manuel sufre un paro cardiorrespiratorio que acaba drásticamente con su vida. Tenía apenas 70 años. La noticia es recibida en la ciudad como una auténtica bomba. De hecho, el Ayuntamiento hace constar rápidamente su pesar y solicita a los Ministros de Exteriores y Gobernación que el cadáver sea trasladado aquí, donde debe ser enterrado – a iniciativa de José María Pemán con el apoyo de todo el pueblo – salvo que él hubiese dejado dicho en su testamento lo contrario.

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Manuel de Falla muere en noviembre y tras ser embalsamado, el 22 de diciembre sus restos son embarcados a bordo del minador Marte rumbo a España llegando al muelle de Cádiz el 9 de enero de 1947. Allí lo esperan además de su familia, José María Pemán, Juan Quirell, Juan Viniegra, Francisco Hevia y Melquiades Almagro además del Ministro de Justicia, Raimundo Fernández-Cuesta.

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El lugar donde descansarán los restos de Falla está claro: la Catedral de Cádiz. Por eso mismo, el cortejo fúnebre se dirige hasta allí en medio de una inmensa marea humana que decide acompañar al músico en su último adiós. Lo hace en un armón de artillería arrastrado por cuatro caballos con mantas negras llevados por trabajadores del Ayuntamiento.

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Cuando llegan a la Catedral y tras el correspondiente responso, los restos del genial músico son conducidos a la cripta donde es depositado en una fosa sobre la que echan arena de Sancti Petri y del Carmen de Granada. El propio Manuel de Falla había ordenado su propio epitafio: «El honor y la gloria son de Dios«. Y así se hace.

@ManoloDevesa

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