Una semana pasa rapidísimo. Por eso hay que disfrutarla al máximo. Y por eso el Domingo de Piñata que se vivió ayer en Cádiz muchos lo pudieron empezar desde bien tempranito. A las 12.00 ya empezaban a reunirse en torno al que se fuese el Teatro Principal de la Plaza del Palillero (Centro Integral de la Mujer) para asistir a la inauguración de la placa conmemorativa por los carnavaleros represaliados por el franquismo. El teniente alcalde Martín Vila y la concejala María Romay asistieron al acto de inauguración que también contó con la «Antología de Coplas Recuperadas» que entonaron varias de las coplas de la época.
El resto del día transcurrió con lo mas típico de la fiesta: los tangos en las diferentes plazas de la ciudad, los últimos que al menos yo pude escuchar fueron los del coro de Luis Rivero junto al de la Reina de la noche con quienes intercambiaron hasta los sombreros en la plaza San Francisco. Buenrollismo elevado a la enésima potencia. La proliferación de muchas ilegales (¿cuándo se dejó de decir charanga?) por todo el centro de la ciudad dio oportunidad a la gente a volver a disfrutar de algunas de ellas despertando muchísimas carcajadas: La hermandad del Rocio de Puerto Urraco, Los Cara-anchoas, Los Pop Jackson o Las Brujas Putis continuaron regalando su repertorio por las calles.
Los más comilones asistieron a su cita gastronómica en dos puntos: la Tortillada Popular en Loreto a las 12 y el Frito Popular de una plaza de Candelaria a reventar de público aparte de para catar el pescaíto para seguir viendo carnaval en el escenario allí instalado.
El domingo fue apurando sus horas a medida que la Bruja Piti avanzaba hacia la Caleta para ser quemada. Los cohetes – con los que hubo un cierto cachondeíto por lo silenciosos que eran – pusieron el final a la fiesta grande de nuestra ciudad hasta el año que viene. Bueno o si es usted un jartible, hasta el próximo domingo con el «Carnaval chiquito».
@ManoloDevesa