Quién era realmente el MARQUÉS DE CÁDIZ y otros secretos de la famosa calle

Lo que hemos cambiado! La calle Marqués de Cádiz no siempre se llamó así. Hubo un tiempo en que fue conocida como calle «Palma» y más tarde «Palma del Hondillo». La llegaron a llamar incluso «la calle de las camas» por la cantidad de pensiones que a lo largo de la misma llegó a tener. Pero ¿se han preguntado alguna vez quién era realmente ese Marqués de Cádiz? 

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Aunque restaurada en 1983, la PANADERÍA LA PALMA data de 1858

La calle de Marqués de Cádiz va desde Pelota extendiéndose hasta Cristóbal Colón. Mucha gente la sigue llamando Palma del Hondillo. De hecho había por allí si mal no recuerdo hasta hace poco un bar llamado así donde eran muy populares sus caracoles. El paso de los años es el encargado de variar una calle. Me gusta ver como evolucionamos. La panadería que ven en la foto y que hace esquina con la calle Flamenco data ni más ni menos que de 1858. Aunque desde ahí hasta su restauración en 1983 fue también una freiduría donde además de freír pescado se hacían churros. E incluso se dice que el horno era prestado a los vecinos para elaborar empanadas gallegas o ricas patas de cabrito.

¿Quién era el Marqués de Cádiz?. A pesar de todos los nombres que ha tenido, hoy en día la conocemos por el actual: Marqués de Cádiz, título nobiliario que ostentaba Rodrigo Ponce de León, un noble y miliar nacido en Arcos de la Frontera en 1443. Fue uno de los principales capitanes de los Reyes Católicos en la Guerra de Granada y sus títulos no acaban ahí: VII señor de Marchena, III conde de Arcos, II y último marqués de Cádiz, I duque de Cádiz y I marqués de Zahara. Muere en Sevilla el 28 de agosto de 1492 dejando una enorme fortuna y gran cantidad de tierras que heredará su hija Francisca Ponce de León.

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La calle Flamenco cobija a día de hoy a la Panadería La Palma, antiguamente una freiduría.

El misterio de sus hierros. Si paseamos por la calle Marqués de Cádiz observaremos una serie de hierros pegados a la pared. ¿Qué son? Pues según hemos podido saber evoca el paso de carruajes y los carros de vara que eran tirado por mulos. Con ellos se repartían la mercancía a las tiendas. Lo que hacía era proteger las fachadas del roce de las ruedas. Aunque su utilidad hoy la ha perdido, no deja de ser otro de los encantos de la calle, excusa para adentrarnos en su maravillosa historia.

Por último, los muchos hostales que ha tenido la calle estaban más que justificados en su día ya que el constante paso de marineros procedentes de todo el mundo llenaban sus habitaciones para alegría de la ciudad. Hoy no son marineros si no jóvenes extranjeros. Algunos de ellos aún sobreviven al paso de los años como es el caso de la pensión España

* Agradecer a Justo Mesa por la fotografía que él mismo hizo de la actual panadería «La Palma» y que ha servido para el comienzo de esta nueva sección. 

@ManoloDevesa

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