La cartita de los Reyes

Queridos Reyes Magos:

El frío aprieta desde este rinconcito de la azotea a la que me gusta asomarme para observar la ciudad que me vio nacer. Y cuando en estos días escucho lo que cada uno pide a los de Oriente con el deseo de que se haga realidad no puedo evitar hacer lo propio pensando sobretodo en esta trimilenaria ciudad.

A Melchor me gustaría pedirle tolerancia. Pero en grandes cantidades. Para dar y regalar: a los propios ciudadanos que te miran de manera diferente si no comulgas con lo que ellos piensan. Para el político, impasible ante el pueblo cuando no le interesa su opinión. Tolerancia para una sociedad marcada por la violencia de género, los insultos o palizas a homosexuales o el maldito buying que tantas vidas de pequeños destroza. Para las cada vez más crueles redes sociales llenas de chantajes, insultos y amenazas.

A Gaspar voy a pedirle coherencia. También para repartir por las calles y evitar que las opiniones se contaminen con las mentiras o intereses de los de siempre. Que no todo se simplifique a barata y cada vez más recurrente demagogia. Coherencia para el alcalde que falta le hace, para la oposición que no anda sobrada precisamente y para todo el que tiene en su mano la posibilidad de hacer feliz a otro ser humano.

Baltasar cargará con la responsabilidad. Y no la de él que seguro que anda sobrado si no la que pido para el mundo en general. Para los ciudadanos en sus grandes decisiones, para los políticos cuando también las toman, para el rico y para el pobre, para los padres que tienen la peliaguda tarea de formar a un ser humano. Eso sí que es una responsabilidad.

Seguro que se me olvidan cosas. A ver que haga memoria… Ah sí, trabajo para dignificar la vida, para sentirnos útiles y no explotados o simples números. Amor por el prójimo que no por resultar anticuado es menos necesario, grandes dosis de empatía para que este país vuelva a coger definitivamente el ritmo de un buen timón.

Y luego como siempre pues un poquito de todo: salud para los míos siempre, libertad para que cada uno haga con su vida lo que le de la gana sin tener que dar explicaciones a nadie, que nuestra libertad termine donde empiece la de los demás, mucho optimismo que falta nos hace para salir de esta maldita crisis que parece haber caído sobre nosotros como una tela de araña, paciencia para deshacerla, tesón, solidaridad y buenas intenciones.

En definitiva, que más allá de esos caprichos que uno tiene todo el derecho a pedir, lo que este país necesita por desgracia ni se compra ni se pide a unos Reyes venidos de Oriente. Porque a veces las cosas más dificiles de conseguir las tenemos más cerca de lo que nos imaginamos. Al alcance perfectamente de nuestras propias manos. Feliz noche de Reyes.

@ManoloDevesa

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