Como aquí en Cádiz todo se reduce al cachondeo, esta historia que les cuento hoy tuvo su réplica en el Carnaval de la mano de Martínez Ares que con «La Ventolera» le sacó incluso un cuplé. Les hablo hoy de un suceso que me llamó poderosamente la atención en su día: cuando en una de las paredes de una casa en pleno barrio del Cerro del Moro aparecía un rostro que mucha gente dio por sentado era el de Jesucristo…

No sé si el calor de aquel agosto de 1993 tendría algo que ver con la reacción que un grupo de cuatro personas tuvieron con lo que vieron en la calle de Lepant: una mancha en la pared que lograron atraer toda su atención. Lo que para unos era una simple mancha de humedad, de esas que pululan tanto por las casas gaditanas, para otros se trataba ni más ni menos que del rostro de Jesucristo.
Pero lejos de ser una simple anécdota, la aparición de esa curiosa mancha fue corriendo de boca en boca hasta que medio Cádiz se acercó hasta allí para comprobar si efectivamente aquello era o no una aparición divina.
La noticia llamó tanto la atención de los medios locales que acudieron también provocando que se diera a conocer aun más. Y ante los ojos atónitos de los más escépticos, el lugar se convertía en cuestión de días en todo un lugar de peregrinación donde muchos gaditanos depositaban allí mismo velas encendidas, flores o fotografías de personas enfermas convencidos totalmente que a cambio aquella imagen les concedería aquello que tan fervorosamente pedían.
Imagínense lo que debió ser aquello para un barrio tan azotado por la delincuencia y el paro por entonces como era el Cerro del Moro. Muchas lenguas se atrevieron a decir que aquello no era más que una estrategia para llamar la atención de unos vecinos que pasaban por una nefasta racha. Y ante tanto revuelo, los dueños de aquella vivienda convertida en santuario de la noche a la mañana decidieron poner tierra de por medio y acabar con la especulación y las visitas. Un día cuando muchos de esos vecinos se acercaban hasta allí no vieron si no una mancha de cemento que tapaba totalmente la imagen de aquella extraña figura.
Y debieron ser algunos graciosos los que tiempo después de aquello comenzaron a pintar en varios lugares de Cádiz unas manchas parecidas a las del Cerro del Moro. Aunque claro, para entonces ya los gaditanos estaban más que escarmentados…
@ManoloDevesa