Sabor a Septiembre

Septiembre ya está aquí. Lleva con nosotros a lo tonto una semanita ya. ¡Y que semanita!. Semana de depresiones de los que se tienen que incorporar al trabajo después del desmadre de las vacaciones, semana de depresiones de los que no tienen trabajo al que incorporarse y vuelven a darse cuenta de la triste realidad que les rodea. Semana de altísimas temperaturas. De esas que te dejan tonto y sin apenas aliento. Semana de investiduras fallidas, de pactos fracasados, de intentos de puertas giratorias y de nuevos casos de corrupción en sitios ya totalmente inesperados…

Septiembre es el mes de los gastos, el de la cuesta después de la vacaciones. El del negocio de los libros de textos, el de las desigualdades entre los niños del colegio. El mes de las colecciones en las librerías: de relojes, de muñecas, de casas… Podían forrarse con una de corruptos…

Septiembre es también el mes de los nuevos propósitos. El de las dietas, el del gimnasio, el de cambiar de hábitos. Es como un enero pero con el «pegajoserío» de esa calor que no es calor si no humedad pero «recalentá». De esas que parece que te has comido un pirulí de la Habana y se te ha derretido en las manos. ¡Qué cosa más desagradable!. Es el mismo que en cada nueva ducha, nos hace mirar con tristeza como tu moreno se va destiñendo en tu toalla dejando a la intemperie la palidez de nuestro rostro.

Septiembre es el mes del nuevo curso escolar. Y eso abarca a las televisiones que vuelven a ofrecernos lo mismo de siempre pero en un envoltorio diferente, a la radio a la que retornan las apuestas habituales del resto del año. Es el mes de los domingos aburridos de no saber si tirar pa la playa o dar un paseo. El de la canción del último capítulo de Verano Azul del Dúo Dinámico…

Septiembre es el mes en que los políticos vuelven de vacaciones dispuestos a darlo todo por su pueblo. Aunque este año lleven de vacaciones desde Enero. Eso sí, ha sido entrar septiembre y ponerse manos a la obra…

Y si fuera yo un romántico empedernido para terminar, podría decir eso de que la S de septiembre es también del Sol que aun en la tacita tenemos el lujo de poder disfrutar, del Sabor que el verano ha dejado en cada uno de nosotros o de esa sensación de Soledad que te deja el recuerdo de las vacaciones y las playas a rebosar. Es también la S de la paz y Sosiego que se respiran en las casas tras la vuelta al cole de los más pequeños. Pero como hoy no me acompaña el romanticismo precisamente, también les diré que la S de Septiembre bien podría ser la de la Sordera de nuestros políticos que les da igual lo que ocurra en este país si a fin de cuentas ellos salen ganando. Y por esta misma razón, podría terminar diciéndoles avergonzadamente que la S de Septiembre podría ser la S de Soria.

@ManoloDevesa

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